¡Puff!

La vida de un fabricante de puffs puede ser mucho más difícil de lo que uno -a priori- puede suponer....

Sobre todo si decide vender sus productos a través del portal "Mercado Loco"...

Luego de supervisar la fábrica, en la tranquilidad de su oficina y frente a su computadora, se pondrá a revisar las consultas de potenciales compradores y a pactar pagos y coordinar entregas con quienes decidieron ya la compra.

Pero saliendo del plano virtual y pasando a la vida real, nuestro objeto de estudio -el fabricante/vendedor de puffs- se verá envuelto en situaciones inverosímiles a merced de todo tipo de individuo.

Entre sus clientes habrá enloquecidos, incapaces de interpretar sencillas descripciones, delincuentes, ignorantes, ansiosos, deficientes mentales, mediocres, analfabetos, mentirosos, berretas, inmaduros...

Este mensaje es para USTED, que fabrica y vende en su PyME... ¡Piense muy bien en qué se mete si decide publicar en "Mercado Loco"!

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Ratones coloraos

De cómo y por qué una misma cosa -en este caso un animal- puede ser bueno para unos, y malo para otros...

Ayer en el trabajo hubo un... Un... Digamos... ¿Inconveniente? Bueno, aparecieron roedores. Desde hace unos días -y en algunas oficinas- se colaron ratas. Probablemente huyendo de un control de plagas que hicieron (tal y como nos enteramos luego) en otro sector del edificio.

Esto no viene a cuento de por qué no se trabajó a la vez en todo el edificio ni tiene intención de cuestionar -aunque pudiera, pero justo ahora no tengo ganas de ello- la forma en que se intentó "controlar este flagelo"...

La cosa es que, conforme a que se decidió una rápida desratización, nos fuimos antes de nuestro horario a nuestras casas. Aproveché entonces para hacer un trámite familiar que tenía medio relegado.

Y así fué como me topé -el mismo día, justo como para que me pusiera a pensar en esto- con una familia que iba caminando por una avenida del sur de la C.A.B.A., padre, madre y cuatro hijos pequeños. De pronto observé -iban delante mío- que uno de los chicos (de unos seis años) tenía en su hombro una rata. Blanca, aunque muy sucia. Ni cobayo, ni hamster, ni gerbo ni ocho cuartos: Un auténtico Rattus Novergicus, o "rata parda" (en este caso blanca).

Un error común es mencionar al Rattus Rattus cuando hablamos de ratas. Este ejemplar no es otro que la "rata negra", cuya diferencia real con la "rata parda" no es tan notoria en color sino en tamaño. Para graficarlo y ponerlo en vocabulario porteño digamos que Rattus Novergicus son las ratas y Rattus Rattus son las "lauchas".

"Bajando de las ramas" me pregunto: ¿Cómo es posible que el mismo animal que tuvo corriendo -y subidas a sillas y mesas- a decenas de compañeras de trabajo esté a los hombros de un niño de seis años como una mascota de compañía? ¿Quién está equivocado?

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Aquél nunca quizá esconda un ojalá...

...pero no podré descubrirlo en este momento. Este es un nuevo ciclo. Ni mejor ni peor que los anteriores. Distinto, "cambiado", tal y como quien escribe...

Comienzo con definiciones y cito a la Real Academia Española:

utopía o utopia:

(Del gr. οὐ, no, y τόπος, lugar: lugar que no existe).

1. f. Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.

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a la deriva:

(De derivar)


1. loc. adv. Sin dirección o propósito fijo, a merced de las circunstancias.

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Hace exactamente dos meses se estableció una visagra en mi vida, y el título de este nuevo espacio refleja un poco mi estado actual de sentimientos. Las utopías que una vez perseguí, se encuentran hoy a la deriva. Pero ojo, esto no es del todo malo, porque aún viven. Sólo falta que resuelva dar el golpe de timón que me lleve -aunque sea en el rumbo equivocado- a estrellarme de lleno con el placer de darles caza.

Muchas cosas me ocurrieron y no viene a cuento ahora mismo hacer historia de mi biografía reciente.

Digamos que una lluvia de flechas y lanzas azotó mi figura que, sin mucho estoicismo, sigue de todas formas en pie. Como suelo decir en boxeo, el deporte que me apasiona, "-...la pelea no termina hasta que suena la última campana. O hasta que te cuentan diez..."

Pues bien. Hasta que no escuche esa campana -o esa cuenta de diez- ó mejor aún, hasta que resuelva dar aquél golpe de timón que me lleve a navegar como solía hacerlo en un tiempo, ya saben dónde encontrarme.

Estaré aquí mismo. A la deriva...

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¡Payaso mediático! ¡Meeeentiras!

Un clásico nacido en 2008 pero "de todos los tiempos"... La pelea entre Fabbri y Pagani en TyC Sports:

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