Actitud rocker, al palo...

"El Salmón" cerró el Pepsi en Costanera Sur brindando un espectáculo sin fisuras. Sólido, contundente...

El Cantante porteño genera amores y odios, propios de aquellos personajes que no pasan desapercibidos.

El cierre del Pepsi Music Buenos Aires 2010 estuvo a su cargo y le sobró la talla para cumplir, con creces, el compromiso.

Aproximadamente cuarenta mil personas nos dimos cita para ver y oír su música, para dejarnos llevar por el recorrido de su dilatada carrera.

Personalmente no fui con la mayor de las expectativas. Si bien Andrés Calamaro irrumpió desde muy joven en el movimiento reconocido y bautizado como "Rock Nacional" y para los de mi generación -a los que les gustaba y a los que no- resultó imposible abstraernos de su fuerte presencia y prolífica producción; nunca fui un "seguidor"...

Por supuesto escuché a "Los Abuelos..." más tarde a "Los Rodríguez", etc. El primer disco de él del que pude decir "-Me gustó" en forma completa fue "Alta Suciedad". De allí lo empecé a considerar más seriamente, e inclusive fui hacia atrás para recuperar algunos discos que nunca había escuchado. Lo seguí un poco, por temporadas, nunca logró -como otros- mi incondicionalidad.

Pero claro, tenía yo una asignatura pendiente. Y era verlo en vivo en el escenario. Porque -de la misma manera que digo que a una pizzería se le evalúa por su pizza de muzzarella "a secas", la simple y tradicional- muchas veces esgrimo aquello de que "-...en vivo, es otra cosa..."

En este caso, pues vaya si lo fue...

El recital comenzó un poco tibio. El viento no colaboró y el sonido (no la "música" que partía del escenario, hablo de lo que devolvieron las columnas de parlantes) no fue el mejor tampoco.

Pero "El Cantante", fue dándole un crescendo implacable a la función. Dejó lucir a sus músicos, manejó los tiempos y -permítaseme (o no) la comparación con la Fiesta Brava pero viene al caso porque Andrés "el hombre" tomó partido- hizo que cada tercio de la faena durara lo que tenía que durar, mereciendo al final dos orejas más el rabo.

¿El sonido? ¡Qué sonido! La música y las voces trascendieron por sobre el refrito de los artefactos (que tampoco fue tan criticable, no crean).

No voy a hacer ahora un recorrido de los temas que entonó, porque pueden buscar ese tipo de crítica del espectáculo en la web. Pondré el mismo resumen que el protagonista de esta historia, extraído de su blog oficial:

"Así, el show con el que Calamaro cerró el Pepsi fue, nuevamente, el triunfo del rock universal. Andrés encaró una intachable lista de hits y no tanto, mechando bombas como "Mi enfermedad" ("-¡Tengo los mejores músicos del mundo!" estalló tras el último acorde) con agradables sorpresas como "Revolución turra" o "All You Need is Pop", ambas escondidas en ese quíntuple maremoto de canciones llamado "El Salmón". Un tema de este mismo disco fue el colmo de la pudrición, con riff de "Smoke on the Water" incluído: "Output input". Antes del cierre, la épica "Paloma". A la hora de los bises, "Estadio Azteca" fusionada con "Gracias a la vida", "Crímenes perfectos" y "Flaca". Y así, satisfechas de ver a Andrés proponiendo, ya no sólo ritual, sino también rock 'n roll de tradición blusera (sin descuidar por esto su costado sentimental), se fueron 40 mil almas."

La nota completa corresponde a la revista Rolling Stone y se puede leer acá.

Frescas sus declaraciones vertidas en la vecina orilla rioplatense, se esperó -por algún sector y no por sus acólitos- que hubiera nuevas declaraciones durante el recital. Preferentemente malsonantes, claro. Pero no...

Sí hubo evocación emotiva para los que ya no están (hizo un repaso entrañable de todas las ausencias del escenario artístico local, o con ingerencia vernácula) especialmente -con esto arrancó- con el fresco recuerdo del asesinato del militante Mariano Ferreyra, seguido de los cumpleaños (uno que no pudo ser y otro que esperemos siempre sea) de Federico Mouras y Charly García. Sumados al dolor por la ausencia de Gustavo Cerati...

En definitiva, un recital memorable, un artista en toda su dimensión y autenticidad, una banda sólida y homogénea. Inolvidable adjetiva mejor, eso fue. Eso es...

Los días siguientes me llevaron -otra vez- a hacer una retrospectiva de la carrera de Andrés, a reivindicarme con su arte. A escucharlo.

A veces la tecnología -de la que en muchas ocasiones renegamos- nos regala una situación infrecuente, fabulosa. Y allí, somos más justos con sus bondades.

Escribo esto porque twitter -y el McPollo de Andrés- permitieron que pudiera expresarle (en lo finito que los 140 caracteres de esa red social permite) parte de este sentimiento.

Y no sólo eso, sino que el artista pudiera devolvérmelo en más de una contestación...

Clic en la imagen para ampliar (leer de abajo hacia arriba)

¡GRACIAS POR TANTO ANDRÉS!

6 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Todo muy bien, todo muy lindo.

Pero a este lo tengo en el mismo paredòn que a Arjona, sabina, Cristian Castro y alguno mas.


Digo, yo, no te gusta Daniel riolobos haciendo "No hace falta que te diga"?

Està bien, Està bien. ya me voy.

Saludos

El Gaucho Santillán dijo...

Parà! parà!! Me faltò nombrar a "Vicentico"!!!!

(a èse lo cago a tiros primero)

Zippo dijo...

Jo, jo, jo, Gaucho. Para mi opinión, Calamargo es un brillante compositor, decente ejecutante y pésima onda como artista en general.Suelo tararear sin remordimiento alguno sus canciones, pero hasta ahí. No pago para verlo ni loco porque es un auténtico Salmón: frío,indolente e insípido.Pero me alegra mucho que Ud haya experimentado emoción, don Rapo; seguramente habrá estado bueno.

Abrujandra dijo...

Para gustos se hicieron los colores...Calamaro no pasa inadvertido para nadie.
Nadie que artistee puede ser malo si contesta a su público.
Besos Rapo

Zeithgeist dijo...

no quiero no me gusta calamaro.
-.-

Rapote dijo...

Gaucho:
A los políticos se los castiga negándoles el voto, a los artistas, dándoles la espalda a sus obras.

No hace falta matarlos, jejeje...

Zippo:
Pensaba más o menos lo mismo. Hasta que lo vi en vivo y después pude tener esta suerte de pequeño 'intercambio' con el tipo. Cambié mi opinión, y bastante...

Abru:
Suscribo al 100%. Y es así, si hay algo seguro es que no pasa inadvertido...

Zeithgeist:
¡Lo bueno de todo esto es que nunca coincidimos en nada pero nos seguimos el uno al otro! ;)

¡Salud!
Rapote