¿Amistad entre hombres y mujeres?

Bueno, cada uno hablará desde su experiencia personal claro. A mi, creo que me resultaría más fácil obtener el Santo Grial...

Al margen del 'lugar común' que ha dado pie a tantas publicidades -como las de Sprite o más reciente de Axe- en las que a los hombres se nos pinta como seres menos racionales y con nuestro cerebro alojado en la zona genital; debo por concluír en la certeza de la negación de esta posibilidad. Digo, de que haya amistad entre hombre y mujer.

Hablo de heterosexuales en ambos casos. Porque he comprobado amistades de gays con el sexo opuesto y con el mismo sexo, y con otros gays también, por supuesto.

Recapitulando, caigo en la cuenta que los heterosexuales somos los más jodidos para entablar relaciones con el sexo opuesto.

Se da la amistad con la esposa/novia de un amigo, con la madre... Más no con la hermana por ejemplo...

Hablo de amistad en un sentido poco light de la palabra, claro. No de pasarla bien y tener buena onda en una reunión sino de poder encontrarse sin terceros como uno hace con sus amigos y no caer en la atracción/deseo sexual.

La amistad es el vínculo más fuerte que, en mi caso, conozco. Quizás ahora mismo y porque mi hijo es pequeño y es -claramente- lo que más quiero en el mundo y la relación más fuerte que pueda concebir, sea injusto al pronunciar el primer enunciado de este párrafo.

Pero mi propia experiencia, y mis relaciones con familiares directos (directísimos) me demostró y demuestra que hasta estas relaciones pueden no ser eternas. O incapaces de sostener intensidad e incondiocionalidad.

Sin hilar fino ni caer en situaciones que resultarían excluyentes para cualquiera puedo repetir enconces que mis amigos son, desde que los tengo (la mayoría de ellos desde la más tierna infancia) el patrimonio mayor de mi haber.

Y los atesoro como lo que son. Y siempre estamos. Ellos para mi y yo para ellos. Al margen de que -por las situaciones que fueren- perdamos contacto por un tiempo.

Resumiendo... Que todo tipo de relación puede ser efímera (o más efímera) que una amistad. Parentesco sanguíneo, noviazgo, matrimonio... He visto quebrarse y romperse más relaciones de estas que amistades.

Y ahora volviendo al tema...

Por mi experiencia, tuve algunas amigas. Y si sentencié conjugando el pretérito perfecto simple no es por otra cosa que esas amistades ya no existen. Y no existen porque pasaron a otro nivel...

Ej. 1 = Le tiré los galgos, no aceptó.
Ej. 2 = Azuzó a la jauría, no acepté.
Ej. 3 = Le solté los pitbulls, los paré de pechito.
Ej. 4 = Me tiró encima el caniche toy, lo abracé.

En los Ej. 1 y 2 el deseo, la atracción, se manifestaron y la amistad jamás volvió a recomponerse de semejante fisura.

En los Ej. 3 y 4 la amistad pasó a ser una "relación". Con amor o sin él, pero de seguro que sin amistad ya. Terminada la relación, la nada misma...

Alguien dijo por ahí -y aunque la frase sea un tanto cursi es bastante cierta- que "-Darle amistad a quien pide amor es como darle un mendrugo de pan a un sediento..."

Pero... (Y aquí lo que motivó esta entrada, no se vaya ahora, si llegó hasta aquí continúe leyendo)...

¿Qué pasa si uno realmente ofrece y entrega su amistad -a alguien del sexo opuesto continuando la exposición de este tipo de casos- y no es correspondido? Digo, sin segundas intenciones, sin jamás haber dado una pequeña señal de deseo ó atracción más que la de valorar sus condiciones de ser humano inteligente, coherente, sabio, entrañable...

Digo, uno puede -como en los ejemplos 1 y 2 ya señalados- recibir o propinar un categórico "-No..." con más o menos excusas y/o explicaciones y -sin llegar al nihilismo- superar el trance de rechazar y/o ser rechazado en una situación que sugiere el deseo de relacionarse y la propuesta incluye -más o menos explícitamente- sexo.

Pero... ¿Cómo superar esto? No sé, será que no me pasó nunca. "-No debería afectarme..." me repito como un karma, pero no logro superarlo...

Entiendo que ella se está anticipando a una propuesta de este tipo por mi parte. Es decir, espera que yo avance en el sentido de proponerle algo que incluya una relación más que amistosa...

Supongo que será que todas las veces que se le acercó alguien del sexo opuesto terminó ineludiblemente en eso...

Me siento ofendido en la amistad. En esa "amistad" que yo creí existía y ahora entiendo que no, ya que es asimétrica y va en un sólo sentido, en una relación en la que yo doy y no recibo, en la que abro puertas y ventanas -y hasta entrego mi llave- y en la que sólo me topo con sus cerrojos bien cerrados.

Me siento absurdamente puesto en el mismo nivel de los "chicos" (así los llama ella) con los que eventualmente sale y sí, no tienen otra intención más que la que terminar intimando sexualmente. Y con esto no quiero ser peyorativo con quien busca una relación eventual, qué va, si yo también lo hago. Pero ella me conoce desde hace años, y mucho. Que sabe donde me aprieta el zapato, lo que me gusta y lo que no, la clase de tipo que soy... Por eso no me banco que me haya llevado hasta ese nivel para con ella. Tal vez haya estado mucho tiempo cerca de "chicos" y pocas veces ante un "hombre", muchas menos ante todo un "caballero"...

Por último me siento insultado en mi inteligencia. Porque esto denota que me cree tan perejil y tan falto de calle como para no darme cuenta que ella -como mujer- no se interesaría en alguien como yo -como hombre- por al menos cinco razones bien identificadas (y algunas de ellas, justificadas). Creo que hasta fue tácitamente concensuado en todo el tiempo que nos conocemos y por ello está claro -o pensé que lo estaba- que tampoco ella (por un par de razones menos) me interesa a mi como mujer...

Me sobra adoquín y las canas que cultivé durante cuatro décadas me hacen guardar el deseo en el cajón ante un caso como este. Porque le doy a la amistad el valor que merece. Y no la pondría en riesgo, mucho menos cuando ya sabemos los dos y de antemano -tal como ya dije- que una relación de otro nivel entre nos sería imposible... ¿Entonces qué? ¿Sacrificar una amistad por una noche? Parece un costo leonino... Aunque quitemos el último adjetivo porque el costo sería para ambos.

Nada, que yo pensé que éramos amigos. Y me desayuné desasnándome con que no, con que era sólo yo el que pensaba así. Ella -ahora compruebo- pensó siempre que yo era "uno más" y que no iba a pasar mucho tiempo en caer en el consabido "avance"...

Sin eufemismos entiendo se equivocó esta Chiquita. Excelente persona, comprometida socialmente, inteligente (bastante) aunque muy teórica, sin calle, ni siquiera una 'cortada'... Tan extrañamente -por su capacidad y su formación- atenta al "envase" (sobre todo al propio) que termina por descuidar el contenido...

Sin falsa modestia, me reconozco un gran amigo y los que gozan de mi amistad me lo hacen saber en cada acto y expresión para conmigo. Se siente el "ida y vuelta", y reconforta y proporciona un bienestar inexplicable...

Ella tuvo en sus manos el cincuenta por ciento de una gran amistad. Tenía que poner el resto pero le resultó muy caro, cuando en verdad se trataba de una "ganga"...

Con esta última experiencia -la extensamente relatada- termino por contestar a la pregunta que da título a la entrada: No. No existe.

Y no es que yo busque este tipo de amistad. Digo, no ando por ahí buscando a la mujer con la que pueda compartir una gran amistad y nada menos -ni nada más- que eso.

Pero estimo que es difícil y muy poco proble que lo logre. Entiendo que todas las oportunidades que tuve se malograron (los casos de los ejemplos) inexorablemente porque alguno manifestó -con concreción o no- una propuesta extra-amistosa.

Porque tal parece que con que uno de los dos apenas piense que el otro puede llegar a insinuársele también es causal de que la amistad no cobre estado.

Repasando el texto de esta entrada antes de publicarla (además de darme cuenta que quedó muy larga), entiendo que me expongo al facilismo de la réplica chistosa que rece "-Lo que pasa es que le tenés unas ganas bárbaras y se dió cuenta..." Pues no, nada más inexacto. Casi ninguno de mis amigos -en el sentido visceral del vocablo- lee mi blog (ella, aunque ya no puedo decirle "amiga", tampoco) pero podrían dar cuenta de ello.

Entiendo también que otros dirán que sangro por la herida y sí, nada más cierto. Estoy quebrado, se trata de alguien que aprecio mucho y es una herida que tardará en cerrar (si es que alguna vez cierra). Sobre todo porque el día a día me condena a seguir tratando con ella...

Y vuelvo sobre un punto... Los rechazos a las propuestas típicas de "salir", tener una relación, un noviazgo, etc. se superan. La ruptura matrimonial se supera. Los rechazos laborales se superan. Los deportivos, los intelectuales... Pero... ¿Cómo superar que alguien desprecie algo tan valioso y tan "gratuito" -en el caso de poner tan poco en juego cuando el otro ya puso todo- como una amistad?

Bueno, más luego les cuento "cómo"...

4 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Bueno, amigo Rapote, creo que ha llegado el momento, de que tomes unas clases de "Mining relatioship By el Gaucho", o te compres el "Manual para galanes decadentes", del cual soy autor.

Todo està muy bien descripto. Sobre todo, los cuatros casos posibles de desenlace de una relaciòn de amistad hombre - mujer. Siempre terminan asì.

SALVO, que la mujer te tenga como "peligroso". Esto es, un tipo "no manejable", el cual, en un momento propicio, pueda venir de "atropellada", y ella no se sienta segura de poder frenarte.

En suma, el 99% de las mujeres, le ofrecen "amistad", al tipo que saben que pueden manejar. Que no les atrae ni esto, o que es un salame. O gay. Y mas que nada, cuando ellas tienen alguna relaciòn aparte, que no quieren perder.

Pero si se dan cuenta que vos les podès mover el piso, y no se quieren complicar la vida (porque tienen un novio, o marido seguro, generalmente), te cortan el rostro sin explicaciones.

Mi consejo? Averiguà que es lo que le molesta del "novio - marido". Porque si està tan insegura, algo le falta. Y diseñà una estrategia.

Eso si te gusta. Si no, dale salida.

Un abrazo.

Zippo dijo...

Concuerdo con el Gaucho sobre la base de amistad femenina para con los hombres.Buscan amigos hombres en gente que pueden manejar o como mínimo, a quienes tienen junadas todas las mañas.
El problema es el código de amistad; ambos sexos los tienen diametralmente distintos.La amiga más valiosa que tengo, es un ser filósofo por naturaleza;me cuenta todas las cosas que se hablan entre amigas mujeres y, le afirmo desde ya, compañero, nosotros no encajamos ni a palos en ese mundo.

Rapote dijo...

Gaucho:
Gracias por el análisis y el comentario amigazo.

Ratifico una cosa: No tengo -no hay- un deseo sexual de mi parte. O sea, no debo diseñar una estrategia...

¿Darle salida? Se autoexcluyó de lo que pudo haber sido una amistad, con toda la fuerza del significado que ese vocablo tiene. Y que yo le doy...

Zippo:
Entiendo esto de no encajar, tal parece resulta la clave de todo esto.

A ambos:
Quizás me joda reconocerle otros "amigos" hombres que se nota a cientos de leguas que su único objetivo es bajarle la caña...

Como mencioné en la entrada, ya probé de esas mieles... Y la verdad es que reconociendo hoy a una persona que merece mi respeto y admiración, no la perdería propiciando una situación furtiva. Además está en pareja, vamos, que no me considero un rompe-relaciones y vivo aferrado a una cantidad de códigos.

Pero aprecio aquello que observan y mencionan de que quizás desde la óptica de ella, resulte yo una persona sobre la que no tendría gobierno...

Pues... En un momento creí que debería haberlo expuesto con ella, charlándolo en forma abierta y sin medias tintas. Pero no lo hice. No soy yo quien deba abrir el fuego. Ella se negó a afianzar lo que -estoy seguro- hubiera sido una gran amistad. Yo di todo de mi parte, no soy culpable de sus interpretaciones.

Ella, y su silencio posterior, su forma de evitar el caso, otorga certeza a mi razonamiento.

De la charla constante, pasamos al silencio casi absoluto. Que no resulta (muy) incómodo para mi. En cambio a ella...

¡Salud!
;) Rapote

Anónimo dijo...

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