Cruzando en rojo a toda marcha

Pablo Trapero desnuda -una vez más- los bajofondos exponiendo una radiografía de una actividad inescrupulosa como la del abogado "carancho"...

La historia estriba en el cruce de Sosa (Ricardo Darín), un abogado que perdió su matrícula y se dedica a "caranchear" en la zona oeste del conurbano bonaerense, y Luján (Martina Gusmán) una joven doctora que trabaja atendiendo emergencias en una ambulancia primero, en una guardia después.

Podría decir que se trata de un policial negro, que desenmascara además un modus operandi que no todo el mundo conoce.

Bien costumbrista, y filmado en el lugar exacto que el guión relata (San Justo y aledaños), resulta una postal de un submundo marginal que las actuaciones secundarias -todas muy naturales- terminan de colorear.

Gente sin escrúpulos que juega con la salud, las finanzas, la vida y la muerte de las personas. Forzando los límites hasta que algo sale mal y desencadena los sucesos, teñidos de sangre.

En el medio, claro, una historia de amor. De "pasión a contramano" tal como los caminos que los protagonistas toman en cada decisión.

Darín, como siempre, "cumple". Pero a estas alturas -en opinión de un servidor- volver a decir "-cumple" ya se me hace poco justo. Porque vengo diciendo de todas sus actuaciones exactamente lo mismo... Entonces ya debiera agregar que lo del "actor ícono" del cine argentino -de las últimas dos décadas- es lisa y llanamente muy bueno. Absolutamente creíble y natural.

De Gusmán escuché y leí buenas críticas con las que me permito no coincidir. Si bien encarna a una novel doctora que para terminar su residencia trabaja más horas de la cuenta, siempre entre accidentados y muertos, y como consecuencia de esta exigencia -el stress, el cansancio y las drogas que se inyecta- luce agotada y cansina; creo que sobreactúa y su personaje termina sobreexpuesto. No tiene aristas ni variaciones, aún cuando en una escena despierta de doce horas de sueño y descanso o cuando en otra el peligro en que se ve envuelta exige una reaccion muy distinta a la lograda.


El guión es bastante bueno y bien puesto en escena, salvo por -nada más y nada menos- la escena del final...

Es una de esas escenas en las que uno dice: "-Ahora pasará esto..." Y 'esto' pasa... "-...y ahora esto otro..." Y 'esto otro' también ocurre... Por último "-...ahora termina así..." Y 'así' termina...

No voy a decir que con esto logre igualmente decepcionar. Pero considero una falta de pulso del director que ocurra. Y justamente esta película viene casi a continuación de "El Secreto de sus ojos" y, con la yapa de contar con el mismo actor protagónico, se somete a la comparación inevitable de si es mejor o peor que aquella...

En mi opinión -siendo que siempre me gustó más Trapero que Campanella- debo decir que en este caso la reciente ganadora del Oscar me parece más sólida, desde cualquier punto de vista. Pero esto no forma parte de la crítica que hoy me ocupa.

Calificación: Buena - 68/100

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¡Tentad a vuestra suerte!

Soneto malsonante, escrito en quince minutos casi furiosos. Enojado con las letras, con la métrica... Y con algunos impresentables. Así salió, y va sin filtro...

(Dedicado a ustedes ocho...)

Idiotas. Que suelen proferirme insultos.
Sabed que los tomo como de quiénes vienen.
Sois los que ayer han recibido indultos
de dudosa estofa, gentes de hombría inerte.

¿Por qué intentar aún torcer mi brazo?
¿Por qué, otra vez, soltarme zancadillas?
Que brote de un rayo una horda de ladillas
y gangrene vuestros pubis, bien al raso.

Obsesión demencial, casi imprudente,
propia de vuestra mezquina cobardía,
pretender derribarme, a mi, al más fuerte.
Enanos sin razón, sin bonhomía.

¡Pues aquí estoy! ¡Espero todo el día!
Venid de a dos... ¡Tentad a vuestra suerte!

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Abajo el alzheimer

Este es un poema de Javier Krahe hecho directamente para una de sus tantas canciones. Espero lo disfruten...

Abajo el alzheimer

Sí, que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores
aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no tengo memoria.

Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden los cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.

Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso.
Incluso una suite en el Waldorf Astoria.

Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.

Descuéntame uno y van treinticuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro.
Ocurre que es que no tuve escapatoria.

De cinco minutos, de media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
por el via amoris de mi real gana.
Cada uno su cruz y hoy la mía es de gloria.

Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.

Van ochenta y casi me olvido la lluvia
mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca. Y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victorias.

Y a las seis menores aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.

Las ocho que faltan las guardo en secreto,
que yo fui Montesco y ellas Capuleto,
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.

Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria.

Javier Krahe

En 2004 se hizo un disco doble homenaje llamado "Y todo es vanidad" (nombre de otro tema del cantautor Español). De allí la muy buena versión del veterano cantaor flamenco Enrique Morente que ofrezco a continuación:


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