El precio de ocultar la verdad

Crítica de: SIN RETORNO
Dirigida por Miguel Cohan (Argentina/España, 2010)
Con Leonardo Sbaraglia, Federico Luppi, Martín Slipak y Luis Machín.


Miguel Cohan debuta en la dirección -si bien ya había colaborado en otras producciones- con esta, su ópera prima. Y no lo hace mal, además de ser -junto a su hermana Ana- también uno de los responsables del guión.

Historias que se entrecruzan trágicamente, decisiones equivocadas, actitudes cobardes y mezquinas, sed de venganza, fatalidades, negligencias, malas interpretaciones que derivan en daños irreparables... Toda una mezcla que, sin embargo y a pesar de sonar tan pesimista u oscuro todo, puede estar al alcance de cualquiera de nosotros. En un abrir y cerrar de ojos...

Un accidente de tránsito sin víctimas fatales, seguido de otro que termina fatalmente para el mismo damnificado. Abandono de persona, culpa. Protección paterna a ultranza del lado victimario. Clamor paterno desesperado del lado de la víctima...

Investigación escasa, justicia burocratizada, testigos que presuponen situaciones sin importar las consecuencias que desencadenen, desaparición de evidencia, mentiras, prensa haciendo su agosto... Y el hallazgo de un culpable, sin importar demasiado si realmente lo es. Pero que pague los platos rotos y conforme a todos...

El protagonista del primer accidente (Sbaraglia), de aquél accidente que no lastimó a la víctima, termina por ser el chivo expiatorio. Las -escasas- pruebas apuntan a él y, ante la avidez de culpabilizar por fin a alguien, se trocan contundentes. Casi inapelables...

La pelea por no perder la libertad de un inocente, las elucubraciones por ocultar la verdad y seguir impune de un culpable, la lucha de un padre pidiendo justicia por su hijo, la lucha de una familia por evitar que su hijo -culpable- termine tras las rejas...

Todos entran un un punto sin retorno, tal el título del film. Nada volverá a ser igual para ellos... ¿Tal vez confesando todo desaparecerá la culpa de unos? ¿Tal vez la venganza repare el daño de otros?

Situaciones casi patológicas tan comunes como por ejemplo la que motiva aquella pregunta, aquél lugar común de decir "-¿Hasta dónde llegarías para defender a un hijo?" se hacen carne en el relato.


Sin embargo el film no cierra redondamente y falla -a mi juicio, claro- en la puesta en escena. Se podrían haber logrado mejores momentos, mayores climax. Porque, justamente, el guión me resultó sólido, muy bueno. La música, o mejor dicho la ausencia de la misma (si existe, pasó inadvertida) jugó muy en contra a la hora de transmitir todo lo que esta historia debió transmitir al expectador.

Poco juego de planos y enfoques en una filmación casi rudimentaria, antigüa...

La -pobre- actuación de Martín Slipak también tiene bastante responsabilidad en este 'fracaso' que señalo. Es un personaje central -el victimario, nada menos- y el que debe lidiar con la mayor cantidad de sentimientos encontrados.

Tal vez y por su escasa experiencia el papel le quedó grande. Pero bueno, el guión exigía un joven de apenas veinte así que tampoco -y en el ámbito vernáculo- se debió poder echar mano de otro actor que lo hiciese mucho mejor...

Luppi tiene poca pantalla. Por supuesto que su actuación carece de fisuras, impecable. Sbaraglia se lleva al hombro la película y me pareció excelente la interpretación de Luis Machín.

La actriz vasca Bárbara Goenaga ocupa un lugar privilegiado en los créditos que me resulta inexplicable. Apenas es una -dudosa- figura decorativa, de escasa participación.

Repito: excelente guión con una dirección con -demasiados- vicios de principiante.

Calificación: El guión hace que valga la pena - 62/100

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Revancha a machete limpio

Crítica de: MACHETE
Dirigida por Robert Rodríguez y Ethan Maniquis (EEUU, 2010)
Con Danny Trejo, Jessica Alba, Michelle Rodríguez, Robert de Niro, Steven Seagal, Jeff Fahey, Cheech Marín y Don Johnson.


Todo empezó con aquella dupla de películas llamada Grindhouse en la que Robert Rodríguez dirigió Planet Terror y su ladero/socio/amigo, Quentin Tarantino, dirigió Death Proof. Además de los dos largometrajes, se "ambientó" el comienzo otorgando una estética setentosa vía trailers falsos (como alguna vez comentara en esta entrada del blog) entre los que destacó, justamente, "Machete".

Aquél 'fake trailer' se llevó las palmas y el deseo tangible de los fanáticos a los "exploiting films" hizo posible que Robert Rodríguez se tomara revancha de aquél fracaso que -en la taquilla y rentabilidad- significó Grindhouse. Porque, muy a pesar de la gran ponderación de los amantes del género y de gran parte de la crítica, aquella 'doble feature' apenas cubrió los gastos...

Pues bien... Machete volvió con todo y -condicionado por el falso trailer ya que se ajustó el largometraje a la gran mayoría de escenas de aquél- logró captar la atención de fanáticos y ajenos al género que, curiosos por la presión que los primeros ejercieron desde las redes sociales para que se realizara la película, se agenciaron sus entradas.

A la proliferación de estrellas -Robert de Niro, Steven Seagal, Don Johnson- Robert Rodríguez le sumó el ingrediente de las 'curvas peligrosas'. Y lo hizo, nada menos, que de la mano de Michelle Rodríguez, Jessica Alba, Lindsay Lohan y las gemelas Elise y Electra Avellán (sobrinas del propio Rodríguez que ya dejaran huella como las hermanitas baby sitters en Grindhouse).

Combinación bien preparada y estudiada a la hora de buscar el crecimiento de taquilla...

El ya típico 'plot' del héroe al que el villano le ejecuta su familia, que logra escapar por poco y busca venganza, se ve enriquecido por el no menos típico argumento del malo que contrata a un 'incauto de turno' para hacer un trabajo sucio y en realidad convertirlo en chivo expiatorio... Claro que se equivocaron al elegir. Y se metieron justo-justo en contra de "Machete" Cortez, el ex federal mexicano más duro que se puedan imaginar.

Tras esta organización se encuentra un político corrupto (de Niro) y el mismísimo asesino de mujer y descendencia de Cortez (Seagal), que vigilan además ilegalmente la frontera librándola de "espaldas mojadas" vía otro 'brazo ejecutor' (Johnson) con el único objetivo de controlar para sí el negocio de las drogas y seguir manipulando los precios de las mismas.

En el medio, una agente de control de ilegales (Alba) confronta con una organizadora de una red encubierta de ingreso de éstos (Michelle R.) a la vez que lucha contra sus propias raíces chicanas. Ambas caerán -cómo no- ante ¿el poder de seducción? de "Machete" Cortez...


Sumémosle numerosos -y efectivos- gags, presencias 'históricas' -como Cheech Marín, infaltable- para los seguidores de Rodríguez, tiros, explosiones, persecusiones, alguna que otra escena truculenta y/o bizarra, y el infaltable duelo final entre antagonistas para obtener un cóctel final de entretenimiento asegurado.

Calificación: Acción "a lo Rodríguez" - 71/100

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